20200530

20200530 Fauna Vital


La gente está acostumbrada al dolor provocado por otros, porque piensan como perros, no se dan cuenta, pero en el fondo así es. Les gusta verse dependientes, que les saquen de paseo atados a una cuerda más o menos larga, les den de comer. Están acostumbrados a dar ladridos cuando quieren algo y hasta adaptan la postura al placer pensando que eso es lo que necesitan. Y no. Ser perro significa estar encerrado en un hogar que ni siquiera es tuyo. Es tener que pedir permiso o atenerse a las consecuencias. Ser perro es no ser libre, pero creyéndolo.

Yo soy un gato, un ser con tanta libertad que se acaba haciendo él mismo daño, saltando de terraza en terraza y cayendo de alguna que otra, aprovechando sus siete vidas maullando a una luna que sabe que nunca tendrá, pero que es tan diferente que es como enamorarse cada día. Soy gato porque clavo mis uñas sin querer, camino en silencio y doy mimos sin que se me pidan y a veces revoloteo pidiéndolos y no siempre funcionan mis ronroneos y acabo lamiéndome las heridas en cualquier rincón a oscuras donde nadie pueda oír como me araña el alma.

Así vivo, ocultando mi mierda en un rincón y fingiendo que todo va bien. Libre, rondando por miles de calles sin saber cuál de todos esos animales va a acabar atropellándome.

No, yo no soy un perro que te frote la pierna intentando saciar sus ganas, soy un felino que se acurruca a tu vera esperando la caricia que le salve de esa inmensa libertad que lo apresa.

No huyo del agua como todos piensan, es que me han mojado tanto las tormentas que el agua me recuerda todo ese frío. Duermo por el día porque me gusta sentir el sol en la cara mientras sueño, y camino a la luz de las farolas porque adoro el silencio en que quedan las calles.

No, yo no puedo ser un perro, no estoy hecho para recoger lo que uno tira, ni correr al ritmo de seres bípedos. No soy de gritar lo que quiero porque no me gusta el ruido. No soy de follar en medio del parque ni de montarme orgías. Soy de ocultarme bajo los coches y lamer hocicos en lugar de culos.

Tal vez sea eso. Que el mundo está lleno de personas que quieren ser perras, y yo soy un felino al que le tocó ser ser humano.

No es que esté solo, es que estoy diferente. Eso es todo.

 


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