Ardiente

Ardiente es la envidia
Que sienten mis ojos,
Que sufren mis manos
Al no sentir el fuego
De su cuerpo
En el escribir sangriento
De la muerte
Que llama, duele,
Y se marcha
De nuevo.

Arder es imaginarme
Donde habita otro,
Y sufrir sus latigazos,
Y saborear su pan.
Pues peor mal
Es no poder sentir
Sabiendo lo que sentir
Yo no puedo.

Arde en mí todo mi ser
Al saber que otras llamas
Han devastado lo que
Ni a sembrar alcanzo.

Ardiendo me hayo al saber
Que hay premios
A los que nominado
No me encuentro.
Que hay encuentros
Que desconozco
Y metas que llegan
Donde ni imagino.

Ardo de inspiración
Tras ser ahogado
Por el blanco sendero
Del alma inerte.
Y ahora, al verme
Atado a la expectación
Siendo aquel espectador,
Resumo la obra de otro
Con herramientas propias.

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