Dónde está el error

Siento como que debo volver, ¿pero a dónde?
¿A qué tiempo de todos estos incontables segundos pasados?
¿A consulta? ¿a quirófano? ¿al útero? ¿a aquella vez que no fue primera? ¿a aquella otra que, no fue, ni consentida? ¿dónde exactamente está el error colosal que desencadenó en desastre?
¿Cómo se llega a muerto sin pasar por vivo? Quizá sea ese, el momento de la muerte de mi abuela, el instante en que mis lágrimas calaron aquel folio y la poesía me abrazó tan fuerte que me partió el alma que no volvió a ser la misma. Quizá fue eso, quizá la muerte ajena me cambió, se deshizo de ese niño cabrón que se escapaba de casa por la terraza, que escarbaba la pared con una cuchara, que jugaba a los espías, que vivía.
¿Dónde está la persona que sepultó el poeta?
¿y dónde está el poeta que quedó encerrado en un eclipse social infinito?
De nada vale preguntar porqué, porque ha pasado mucho desde entonces. Así que dónde, por si fuera posible encontrarme todavía en lo que voy muriendo.

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