La jodí

La jodí, ¿sabes?
Porque sí, puede que pase más segundos de los que tiene un día pensando en ella. Puede que incluso hable con ella como si la tuviera delante, que le haya llorado a la oscuridad al contarle cosas a un amor imaginario. Puede que ya no esté enamorado o puede que ya no sepa ni si estoy cuerdo. Pero lo cierto es que ahora, después de conversar con ella, en la sola oscuridad de mi habitación. He pensado en ti. Mientras a ella la decía que moriría por tumbarme a su lado y hacerla cosquillas he recordado que tú, L, me dijiste que podrías morirte de risa tan solo con acariciarte. He recordado aquellas frases que me escribías y ahora mismo, en lo que escribía esa frase, he recordado ese vídeo que me enviaste acariciándote los labios y que duró tan poco como ese buen rollo que teníamos y que empiezo a echar de menos.
Te echo de menos, nos echo de menos.
Conectamos tan rápido que ahora la vida se me ha vuelto lenta sin ti al otro lado de mi chat. Vuelve. Déjate llevar ahora que ya sabemos dónde está el límite. Porque no sé si puedo vivir sin ti pero no se me ocurre razón para buscar la manera de olvidarme de alguien que ha hecho tanto por mi con tan poco.
Vuelve, que China aún sigue esperándonos con los cerezos en flor de rosa.

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