No me llames
porque no quiero oirte.
No me busques
pues no quiero encontrarte.
No me escribas
pues pasamos página
para no leernos.
No me espies
y expira tu rabia.
No me juzgues
sin pasar por esto.
No me niegues
que fuimos aquello
que te jode recordar.
No sigas esperando
hasta ver cuánto aguanto
porque a voluntad
no me gana nadie.
Y menos tú.
Me echaste
y te quedaste
para ver como me hundía
y ahora te jodes
pues a la deriva
siempre has ido tú.
Alma de naufragio.

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