Crisistina

Hablamos de amor,
pero no de ti
y de esa forma de mirar
que desencaja al alma.
Hablamos de polvos,
y de camas,
pero no del horror
que son nuestras bocas
tan separadas.
Hablamos de celos,
y de engaños,
pero no de esos pelos
que cuando peinas
muero. Por ser aire.
por despeinarte
los miedos y quebrarte
el mal gusto.
Para quedarme a gusto
con tu cuello entre mis labios
y tu culo entre las manos.
                    O al revés.
Hablamos de tanto
menos de sueños,
y ahora que no hay dueño
olvidamos la ropa
encima de tu piel.
Maldito descuido.
Este, de querer. Prohibido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario