Cherry hoy

Cherry era una chica cualquiera, de esas de poco cuerpo, de poca carne y mucho hueso, de piel en pecho, y poco más. Desfilaba por la plaza con su piel blanca y sus ojillos verdes. Volvía de clase por las mismas callecitas del barrio gótico. Todo tan alto. tan esbelto. y ella tan pequeñita. Oía tocar a los artistas y se guardaba el dinero del almuerzo para ellos, que habían compuesto canciones para ella. Se quedaba aproximadamente un rato y, cuando no le quedaba más alma por repartir y más problemas que eludir con acordes retomaba su camino a casa. Adios Joan. Adios Josep. Adios Jaume I, esa es la boca de metro por la que pasa la ruta. Antes, sus amigos músicos. Ella vuelve por el paseo marítimo para ver a las gavinas sobrevolar el puerto. Ella volvía. Pero hoy no. Hoy tenía un desconocido en su camino. Hoy duerme en un océano lleno de cosas que no salen en prensa. Hoy lloran las cuerdas de los violines y se desafinan las guitarras. Hoy Cherry acaba. Por hoy.
Let her go.

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