La Lluvia

La lluvia.
Cae por mis pestañas
y sabe a ausencia.
Sabe a no tenerte,
sabe a derrota.
A una cabeza loca,
tal vez rota,
que no es capaz
de superar un duelo
sin tu pelo
haciéndole la guerra.
Sin crear una trinchera
de almohadas
que no digan nada
para dejar al beso
conquistar tus frentes.
A tus espaldas.
La lluvia.
Ha llegado a mis mejillas
y se resbala
por mis labios
sin saber de ti,
sin saber a ti.
La lluvia ha venido
a disolver
lo construido
entre naufragios.
Entre pedazos
que ahora vuelven
a quedar resquebrajados
por esta inmensa
corriente de
mala suerte.
La lluvia.
No es la que cantabas.
La lluvia se precipita
y llora. Anda perdida.
Y me ahogo en estos charcos
carentes de tu reflejo
y buceo, a buscarte
en las profundidades
de un asfalto
donde has faltado
una vez más.
Y no estás.
En este huracán
de sinsentidos
donde perdido,
y mojado,
de soledad,
escribo este paraguas
por si además
de infortunios,
caen también
los dioses
que cariño
no han de guardarme mucho.

La lluvia.
...


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