No puedo

No puedo ignorar cuanto te amo ni tampoco puedo disimular las ganas que tengo de besarte, de rozar con mis labios esos labios que me miran desde su inmensidad y su grandeza. No puedo soñar con otra que tú no seas ni esperar que sean otros los brazos que me abracen, o los cabellos que acaricien mi piel. No puedo ser sin ti, como tampoco puedo respirar si no es el oxígeno de tus suspiros el que me inunda los pulmones. No puedo mirarte y no querer llegarte al alma acariciando cada uno de tus poros. No puedo soportar la idea de que sea otro el que descubra tus secretos. No puedo, sin ti. Y me muero al ver todos los directos en que no voy directo a besarte la nariz y morderte la barbilla hasta hacer desaparecer esos lunares que me marcan la ruta a tus costillas, a tus cosquillas y a tus incendios.
No puedo, pues temo, la idea de fallarte en cualquier intento de amor. Y me duele esta sensación apresada en mi pecho que me hace sentir enfermo cuando miro y deseo danzar por tu cuello hasta lo más bajo de tu ombligo, oasis del desastre y la tormenta.
No puedo amarte y pretender que no me duela tu ausencia, ni soportar tu sentencia ni tus acciones.
No puedo, sino amarte en un silencio tan absurdo como punzante.
No puedo pues una vez me enamoré de tu alma, no puedo hallar el remedio para olvidarla. Pues amarte es lo mejor que una vida puede dar a alguien que vive de amar lo que nunca ha conseguido. Ni conseguirá jamás. Estando vivo, gracias a tu magia. La cual persigo, la cual se escapa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario