Besas

Y besas, besas el alma que me pesa abandonada en esta estela de sol sin luz, de mar en calma, náufrago de lo soñado en la corriente de la realidad. 
Y besas, y acerbas mis ganas cuando acercas tus pestañas a las mejillas despobladas de ese águila veloz que es el captor de mis celos en este desierto de versos muertos por la sed de tus despiertos y atentos hechizos de amistad. 
Y besas y desbordas con destreza el límite del dolor, y besas arrancando un corazón que nunca cesa en esta guerra más perdida que Normandía en donde yo, no me retiro ni cayendo el bombardeo en plena sístole y diástole en mitad de una pulsación, pues, amor, si tu besas, y te besas, y te besan, con pasión, a mi me queda alegrarme por ser, estar, y parecer aquel héroe que perdió, y aún así, en pie quedó. 
Por si vuelves a buscarme en este margen donde escribo tu nombre por si me desmallo y no recuerdo como era lo mejor, que me pasó en la vida.
Y besas, y con estas ganas que me quedan he de sopesar cuanto me queda por sufrir pues besas y se me hiela el corazón mientras se cuelan por mi piel todas mis penas y ese amor que hoy es dolor pues besas, besas, y, me mata la imaginación.

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