Te Quise

Y te quise. Sin saber lo que iba a doler ese amor incauto. Sin tener ni puta idea del dolor que se aferraría a mi pecho en todos los intentos fallidos de enamorarte.
Y te amé. Más ciego que ingenuo, más loco que cuerdo. Más que nunca.
Lloré hasta ahogarme en esas lágrimas amargas con sabor a tu desprecio.
Me ilusioné como un necio que se empeña en convertir las pesadillas en sueños desde su punto de vista ciertamente equivocado.
Y desbocado, desarmado y con ganas de nada salvo de ti me lancé al laberinto de la insistencia donde más que hallarte, te fallé, donde en lugar de encontrarte, te perdí.
Te quise, te amé, te deseé más que un niño a su juguete en la noche de navidad, me rompí, en este juego de mayores sin instrucciones ni clemencia.
Me herí, sufrí cada uno de los cortes que me dabas e incapaz de entregarme al dolor y a la sangre, seguí, y ya no hay cortes, ya no siento nada. Ya no estás, te eché, al intentar atraerte a mi.



Si intentas cazar a tu presa con las flechas de cupido, y fallas, probablemente a quien se de caza, sea a ti. 

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