Sonreír es follar, desprevenido.

Cierra los ojos. Quiero llevarte al lugar donde volar sin alas.
Tan sólo. Sígueme.
Cierra los ojos, nota como tus labios te son acariciados.
Como unos dedos repasan sus comisuras y como la puntita de tu lengua sale a recibirlos impregnándolos con un poquito de saliva.
No vale. No hagas trampas. Cierra los ojos.
Siente como las cosquillas en tu cuello, siente como cada dedo, cada beso, te agita, te excita, como se deslizan suavemente hasta tu pecho, y trazan el surco de tus pechos en la tangencia de pieles.
Siente esos besos en el esternón, esos suspiros exhalados caer en tus pezones que ya estarán temblando como cristales de aeropuerto.
Y ahora, sin abrir los ojos siente como aterrizan las caricias en la parte más baja del vientre, como tu ombligo se contrae, como escalan esas hormigas por el último hueso de la columna hasta donde tu imagines que llegan, ahora intenta contar las mariposas que vuelan en libertad por el interior de tu cuerpo.
¿Sientes esas caricias, esas cosquillas en la parte interior de tus muslos, tan cerca de tu pelvis que  los dedos de los pies se te contraen tanto que te empiezan a doler los metatarsos?
¿Sientes esa brisa subir desde los tobillos y salir por tu boca rasgando tu lengua seca?
Ya puedes abrir los ojos, con cuidado, recuerda que acaban de dársete la vuelta en lo que no sabías que era un orgasmo seco.
¿Que ves? ¿oyes el eco?
Yo solo puedo admirar esa sonrisa que tienes, miro cada diente como si me los fuera a comer, como si pudiera acariciarlos con mi lengua mientras muerdo esos labios que hoy no estaban pintados.
Yo solo miraba la forma de tu nariz cuando sonríes, parece una flecha que me atraviesa el corazón.
Yo solo estaba admirado tu mirada mirar al techo mientras pensaba en darle un mordisquito al cachito de oreja que te asoma bajo el cabello teñido de rojo.
Yo solo seguía por tu cuello cada uno de tus lunares hasta que he jugado a adivinar que habrá debajo de ese camisón color...¿Café?¿Crema?¿Carne?
No sé, no lo veo bien.
¿?Y si por una vez dejamos de imaginar, vienes, acierto el color y dejamos que la gravedad tire de él hasta que mis ojos dejen de salirse de mis cuencas al no poder ver debajo de esa tela.¿?
No sé. Pero tienes unos dientes preciosos. Y debo estar loco pero quiero que seas la vampiresa que me clave esos colmillos hasta dejarme vivo. Porque muerto, de amor, ya lo estaba antes de cerrarte los ojos.


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