Si tú quieres

Odio que digan que no eres perfecta cuando es evidente que ellos son los ciegos.
Cuando he roto mil promesas pasadas al enamorarme de tu ausencia de defectos.
Al hallarte con tu mejor vestido de poesía en la gala de los adeptos al amor cruel.
Odio que te emborrachen de dolor y tenga que aguantarte la sonrisa en tu resaca de lágrimas.
Quiero ser el que te acaricie la mejilla y te diga que no va a pasarte nada protegida entre mis brazos.
Y hacer cada amanecer un verso en tu espalda desnuda. Si me dejas.
Y reír rodando por la arena clavándome tus discretos en la mirada.
Pues cuando no quede ni un gramo de esperanza en esta historia vendrán problemas convertidos en naufragio.
Así que quémame la piel hasta que eso suceda y me crezcan las alas de las cenizas para poder volar a tu ventana y repetir hasta que ya no me queden polvos de los que resurgir.
Entonces no quedará nadie que te bese la piel con un poema de sentidos al descubierto e intenciones camufladas en preguntas sin responder.
Odio que todo lo que me inspiras me haga daño. Que tenga en la mente palabras que no me atrevo a combatir. Que me invadan los recuerdos que al ser pasado no volverán nunca.
Odio haber soltado los hilos que me unían a tus muñecas articuladas.
Quiero ser arena. Quiero ser sal. Quiero ser el mar que te abraza sin miedo a arrollarte.
Cuando pienso que eres lo mejor que me he encontrado en el reducido espacio en que miré no logro saber que siento, pero, quiero sentirte tan cerca que la piel no tenga sitio.
Quiero jugar a ser el niño que te pide salir en el recreo, que te pone esa cara de idiota o de chulo, y tú le mientes con cualquier tirita o le mandas si lo merece a tomar por culo.
Tengo celos de las cuerdas de tu guitarra, de las teclas de tu piano. De la silla donde posas tus piernas desnudas. De la espuma que te cubre en la bañera. Del agua que te besa la piel. Del aire que te eriza el bello. Del eco que vibra en tu garganta. Del café. Que amarga, pero te encanta.
Odio que me haya tocado quererte a escondidas. Y que aceptara este amor a versos.
Y este polvo de hadas que no es cuento, es fantasía.
Odio no saber cuando es juego y cuando me estás retando.
Si hay espacio en ese pecho o quedaré desterrado.
Odio pensar que lo nuestro es tan posible. Que después de aquel orgasmo literario llegará el fingido.
Que seré tu abrigo. Que tendremos algo que sea nuestro, para todos.
Que despertaré a tu lado y no habrá esposas más que tú.
Quiero inventar palabras porque dudo que haya alguna que te describa a la perfección.
Quiero cazar estrellas desde el capó de cualquier coche con tu región parietal descansando en mi esternón. Y que me cantes en solitario todas las letras que te expire en la espalda, con tu guitarra negra y tu piano desenfundado. Quiero hacer del arte un término que no este infravalorado. Y que dejen de conjugarlo para deshacer el amor. Porque el amor lleva hecho desde que me hablé de ti.
Te quiero hacer tantas cosas que este folio se iba a quedar corto. Pero en resumen. Prefiero el amor como conjunto independiente. Aunque nunca estaría mal hacerlo, si tú quieres.


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