No quedan restos de ti

Ya no quedan restos de ti.
El aroma de tu ausencia
ha quedado impregnado
en cada recoveco de mi cuerpo.
Cierro los ojos,
me invaden los recuerdos
de la última madrugada
que pasamos juntos.
Ha llegado el invierno
en pleno agosto
y estoy vagando
por el infierno
en todos los pasos
que doy con mis manos
alejadas de tu piel.
Mi mirada te busca
y mis ojos no te encuentran.
Miro el reloj pensando
terminar este desastre
pero te llevaste
sus agujas y ahora ninguno
puede retroceder
en esta historia hecha caos.
Busco entre la ropa sucia
los restos de humedad
que dejaste entre las sabanas
en la última guerra de envestidas
atrevidas a comerse el mundo.
Mientras yo me conformaba
con comerte el alma
a través de la piel
tu intentabas engancharte al éxtasis
de todos los gemidos descoordinados.
La portada de esta novela
se ha llenado de huracanes
y ahora no veas cuanto quema
tu distancia.
Paso las noches buscándote
por todos los lugares
donde nos hicimos uno
y no hubo suerte.
Me ahogo entre estas lagrimas robadas
que has colocado entre mis parpados
en ese portazo de desconexión,
y esta habitación es una jaula
donde antes gemían dos almas
y ahora queda un cuerpo
que parece no tener ninguna.
Ven a desactivar esta bomba
de válvulas y ventrículos
que amenaza con pararse
si no vienes a hacer el chequeo diario
al que estoy acostumbrado.
Ven porque hay constelaciones
en la mitad de mi espalda
donde no llego a tocarme.
Y me pican las palabras
que dejaste escritas
para leer en las noches
que decidías hacer de un polvo
la mejor receta para conciliar el sueño
y me servias el desayuno
en un abrir y no cerrar de piernas.
Y ahora ven, por favor,
que se marchitan todas mis flores
porque desde que te fuiste
ya no llueve.
Y tú eres la única nube
que quiero que me empape
tras el penúltimo estruendo
del relámpago en estas tormentas
de verano donde eramos
dueños del tiempo, el espacio
y todo lo que eramos tu y yo
desnudos arropados con sudor.
Ya no quedan restos de ti
y hablar de Grecia es absurdo.
En ruinas esta mi casa
desde que ya no es paraíso turístico
de tus orgasmos demoledores
que más que romper,
lo reconstruían todo.

Si te vas, que sea conmigo
besándote los acordes.

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