Dicen que el tiempo...

Dicen que el tiempo lo cura todo. Menos la vida. Supongo.
Y entonces, qué cojones va a curar si eres tú quien me da la vida.
Y si el tiempo es quien me tiene que curar de ti significa entonces que la alternativa a vivir contigo es dejar de palpitar.
Que olvidarte, significa morir. Que quererte, es sufrir. Que no hacer nada. Es pensar en ti todo el tiempo. Tiempo. Y se supone que debía ser él quien me curase. Ja.
Dicen, y no hacen más que decir.
Que la edad importaba. Que el sexo quita el estrés. Que, que, que. Que me importa una mierda el mundo que me importaba hasta que llegaste tú. Y me enseñaste uno mejor.
Uno que empieza en tu poesía. Y termina con mis lagrimas sobre la almohada tiritando de frío porque el amanecer es de todo menos cálido. Y no tenía tus abrazos aquella noche.
Dicen que no diga nada. Que te pongo en un compromiso. Pero, joder. Es que quiero un poema contigo donde los versos no sean de tinta sino de piel.
Y lo siento. Lo siento tanto que no logro quitarme la sensación de los huesos.
Que seguro duele menos un infarto que esto. Que pueden romperme todos los ejes que seguiría pensando cuanto me dueles.
Me dueles en el pecho, me dueles en la piel, me dueles en el cerebro, en la mirada, en la boca, en los pies, en las manos, me dueles en el recuerdo.
Dicen que el tiempo…   me recuerda que no te tengo a mi lado.
Que si algo ha de curarme de ti, seguramente, serás tú.

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