Creo

Creo que puedo cambiar el mundo.
Romper con todo lo conocido
y llevar lo desconocido a los libros
de la historia jamás olvidada.
Creo que este oscuro
ser que habita, perdedor, en mi
me derrota en los instantes
distantes de encontrar luz.
Creo en ese fuego interno
que lento me deconstruye
en forma de versos inusuales
huérfanos en su tragedia.
Creo en la norma de amar
en la teoría de la reciprocidad
que bien sea por estadística
por aquí no aparece jamás.
Creo en mi, cuando me miro
la mente y está soñando
un mundo donde el destino
es un folio en blanco.
Creo en lo que hice como acto
de poner a prueba mis facultades
y redimir mis fracasos
en el futuro que continúa esperando.
Creo en el amor a ciegas
y en las citas a primera vista
que nunca son como esperas
porque nunca esperas compañía.
Creo que la soledad es un arma
sin empuñadura que hiere
a quien la sostiene demasiado
tiempo defendiéndose del si mismo.
Creo que puedo cambiar, mi mundo,
con tan solo un paso, decisivo,
liberando este delirio de grandeza
que me hace ser tan diminuto.
Creo que la poesía se basa en la rima
y no en el salto de línea
y que mientras exista cierto ritmo
no importa la colocación de las palabras.
Creo que creer en algo que no sea uno mismo
es ceder el poder por miedo a tomar el control
y que control es una marca de preservativos
que espera en el mostrador de la farmacia.
Creo en la magia de una mirada
sin importar los ojos que la pilotan,
es el escaparate del alma
que brilla o se apaga, según se mire.
Creo que las mejores batallas
se libran en las cabezas
y que el mejor terreno para desplegar armas
es un folio, que igual corta, como sana.
Creo en la destreza del querer
como armamento de chantaje
como el idioma para creer
que uno no vive al margen.
Creo en la sociedad de intelectuales
por pensar que existen los errores
reniego de este desastre de dualidades
que piensa que nacemos torpes.
Creo en una vida sin cadenas
ancladas a un terreno en movimiento
yo pertenezco a la pangea
y nado en de equidad un océano.
Creo que soy un universo
en constante cambio climático,
a veces lluevo lagrimas de llanto
a ratos exploto como estrella inestable.
Creo en las posibilidades de salvarme
de este infierno disfrazado de cielo
que maquillo por incapacidad de huir
de este juego en que no salí voluntario.
Creo que puedo cambiar el mundo
con la bomba poética
de mi proyecto secreto,
llamado uno. Purgando el miedo.
Creo que podría comprar esos condones
desabrochar los cordones de tu vestido
y ver amanecer entre gemidos rompedores
que le hagan competencia al mar.
Creo que de esta locura
no me quiero escapar
y meterte en cada una de las poesías
en que ya pensabas que te iba a olvidar.
Creo que el gris era un color que odiaba
hasta que vi tu vestido tirado en la playa
hasta que te escribí en el blanco de las bragas
con un rayito de sol cuanto te amaba.
Creo que puedo cambiar el mundo,
eras el arma que me faltaba,
eres cariño ese equilibrio
ese elemento químico, esa mirada.
Creo que el primer verso bastaba,
pero que sería de ti si yo parara
sólo por creer que ya funcionaba
algo que podría hacer bien solo.
Creo que puedo cambiar el mundo
¿Me acompañas?

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