Primera Noche Olvidándote

Esta es la primera noche desde que decidí olvidarte.
Es mucho más duro intentar olvidarte que intentar quererte.
No sé cuánto tiempo durará esta limerencia que me tiene preso de ti.
Ni cuánto será el tiempo que me lleve olvidarte. Sacar tu ombligo de mi cabeza, borrar también, junto a él aquel sujetador blanco, aquellos labios rojos, aquel pelito corto y tantas otras cosas que aparecen al cerrar los ojos.
Hay quien cuenta ovejas, yo cuento los lunares que habitan en tu rostro. Un par en la mejilla, otro en la  nariz, otro par en la barbilla y alguno también bajo tu pecho.
Son tantos que tu piel se ha convertido en mi mapa celestial.  Igual de distante.
Hay quien pierde el tiempo suicidándose. Yo, el único lugar al que quiero saltar es a tu boca. Pasear por el filo de tus labios sin miedo a caer en el regazo de tu lengua.
Yo quiero saltar al acogedor desierto de tu pecho, quedarme quieto y escuchar los latidos de tu corazón hambriento de amor.
Yo si me rindo es a tus piernas, para empezar a escalarlas y sembrar la guerra. Pero despacio.
Tanto que cada beso te parezca una eternidad. Que cada caricia sea un infinito alcanzable. Que cada suspiro sea como volar.  Que cada…  Paro.  ¿Qué mierdas estoy pensando?
Esto no es sano para mi ni bueno para ti.
Lo tengo claro. Si no puedo dormir será por el calor de esta noche de verano y no por querer tener tus manos navegando por el sudor que se resbala por mis costillas.
Ojalá fuera tan fácil como borrarte con un clic, pero no, no puedo eliminar tanto recuerdo. Tantos ensayos, tantas sonrisas robadas cuando mi alma estaba deshilachada y venias a coserla con un abrazo.
Te debo la vida que otra me fue quitando.
Ahora parece claro.
Buscar otros brazos que se lleven tus desatinos, tu falta de decoro y tus te quieros amistosos que no hacen más que romperme las neuronas.
Esta es la primera noche en que intenté olvidarte.
Menuda mierda de plan.
Menuda noche más larga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario