No bebo, no fumo, no follo, no beso

No bebo, no fumo, no follo.
No hago nada de lo que haría un adolescente y mucho menos un joven.
No hice lo que debí cuando debí hacerlo e hice lo que hice cuando lo hice porque creí que era lo que debía hacer en ese momento. Estúpido de mi.
No bebo, no fumo, no follo.
Ni siquiera beso. Aunque lo quiero, demasiado.
Se puede decir que no hago todo lo que no hago porque tengo miedo.
Porque son muchos años esperando que suceda por arte de magia acumulando piedras con la escusa de, no importa cuanto peso arrastre, algún día, con suerte, se romperá la bolsa y caerán las piedras de golpe, así me ahorro sufrir quitándomelas yo una a una.
No bebo, no fumo, no follo. 
No beso porque hace años que no lo hago y hacerlo ahora, sería como no haberlo hecho nunca, y en vano. Sería la decepción décimo infinita que me llevo y no estoy dispuesto a sufrir otra mirada de arrepentimiento.
No bebo porque no me gusta, así de simple. Porque no necesito sacrificar neuronas, hígado, riñones y todo un sistema digestivo para divertirme. Me basta con mirarte y que me respondas la mirada.
No fumo porque, porque, porque, porque… no fumo. Punto. No le veo la gracia. Ni la utilidad.
No follo porque… las palabras inseguridad, novedad, sangre, susto, miedo, complejo me inundan la mente sólo de pensarlo. Sangre, si, a estas alturas no espero ser uno más de cualquiera. Soy de esos que creen que se folla rodeado de velas, pétalos de rosa, y música instrumental. Sonrío. Es verdad.
No follo porque tengo miedo a que no me guste. A que prefiera jugar a solas que acompañado. A prescindir de esa tensión que se genera cuando ya no eres tú el único al que tienes que hacer disfrutar. No follo porque hacen falta dos personas dispuestas. Y no sé si yo lo estoy.
No bebo, no fumo, no follo, no beso.
No.
Nunca me dijeron que no. Y no fue suerte. Fue como no avisar del stop y darte la ostia.
Pero cómo voy a exigir respuestas claras si soy el primero en dar rodeos para no dar golpes.
Si hasta para expresar amor doy tantas vueltas que se disipa el destino.
No bebo, no fumo, no follo, no beso, no vivo.
No hago nada de lo que debería hacer porque no soy el que debería ser.
He cambiado el mundo pero he olvidado cambiarme con él.
Y ahora no bebo, no fumo, no follo, no beso.
Pero amo con locura como nadie más, y, por eso, me cruje tanto el corazón.
Porque a día de hoy importa más quien te arrebata una caricia por la espalda que quien pasa cada puta noche pensando en ti.
Ya no basta con ser  sueñopesadilla de alguien, ahora también hay que ser realidad.
No bebo, no fumo, no follo, no beso,
pero
         te  quieroamo.

Jódete

                   Y si es posible hazlo conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario