Amor politizado o política de amor.

Dictadura esta que,
te atrapa, te ata
como una mariposa
en una tela de araña
sin esperanzas de vivir.
Mortal desistimiento
sincero que te guardo
en lo más interno
de mi corazón rajado.
Y un beso en mi boca,
y un poema en mis labios,
y una caricia tonta y loca
esperando tu tacto.
Siento que esperé demasiado,
que te perdí por cauto,
que me perdí en tu llanto,
que por otro fui eclipsado.
Soy las faltas de un dictado
dictado desde el silencio,
soy la hache errada
que no se pronuncia,
soy la amistad que no cala,
la cala, inhabitada.
Y el mejor lugar
más peligroso
de una zona
sembrada
de cristales rotos.
Dictadura democratizada.
Que poco habla
y mucho manda.
Que poco besa
y mucho calla.
Que poco juzga
y mucho mata.
Que poco ama,
y todo quiere.
Dictadura intercalada
en la palabra
democracia.
Dolor pactado
en el bipartidismo
de un corazón
dudando
entre sístole
y diástole.
Con anginas de derechos
y taquicardia de debates
desoxigenados.

Y lo que pretendía ser un poema
de amor, es ahora un amor politizado.
Pero ¿Qué es el amor?
Si no la estrategia de prometer
llegar al cargo
y después de jugar
joder, y hacer esclavos,
echar la culpa al otro.

Te quiero
aunque el que mande
me diga que es ilegal
que decida amarte
y que es improbable
que resuelva tus crisis
con mi bajo presupuesto
de caricias,
mis besos inexpertos
y mis locas propuestas
de felicidad en tu pecho.

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