Ciegos

Esta es la historia de un joven que pensaba que no había amores para toda la vida, hasta el insomnio de hoy. Donde la humedad de sus ojos le indica lo contrario. Le confiesa que lleva más de dos años enamorado, más de dos años intentando sustituir un sentimiento irreemplazable. Porque por muy guapas, listas e inteligentes que parezcan sus posibles objetivos no siente por ninguna de estas lo que siente por aquella con quién no hay ni parecido.
No duerme, se acuerda de las noches en que tampoco dormía ocupado en continuar la charla que le llevaba cada palabra más cerca de la locura.
Se ha hecho tan blando que parece deshecho. Vacío. Lleno de heridas insaciadas y citas insatisfechas.
Recuerda los delirios de ella, sus despistes, sus promesas, y solo, sin ningún juez se sentencia a si mismo cuando a su mente impactan dos sucesos torpes y desmerecidos.
Como aquella mañana en la ventanilla única del lugar donde se reparan los errores, donde dispuesto a hablar y dar la cara en nombre del descuido de otro este falla y calla dejando a su amada decepcionada y desprotegida de su vergüenza.
Como aquella orgullosa tarde en que se citaron para hacerse grandes y ella falló dejándolo herido, roto, y ampliamente desilusionado, sin velocidad ni inercia para responder si quiera a ese acertijo tan sutil, de <<me encuentro mal, no puedo ir>> no sintió hasta tarde cuando pudo escribir un dolido e inútil <<te acompaño a casa>> que quizá de haber llegado a tiempo hubiera provocado un miserable y despiadado momento donde iniciar la tregua.
Pero no, el joven tumbado en su cama se arrepiente de todos los sucesos que han pasado lejos de sus maléficos y enamorados planes sujetos a una realidad beneficiosa que no fue sino contraria y dolorosa.
Y aquí, con dolor de cabeza y la razón perdida se lamenta hasta de pasados sin coincidencia ninguna.
Se dice: "de haberla conocido antes mi vida sería una vida".
Y mira las fotos de esa muchacha como si creyese en el efecto mariposa y pudiera volver a un pasado que no le correspondía y cambiar todo este presente absurdo y dolido.
Y joder, se dice, "si hasta de niña, desnuda en la bañera tiene esa misma piel que tanto encanta, esa misma mirada que atrapa, y esa jodida boca que deseo más que a nada". Empieza a agitarse su pecho, eleva su temperatura, suda, taquicardias, respiración acelerada, pero no muere, nunca muere. Y parece que como en su libro favorito de amor esta enfermo y esta vez no hay celestina para defender sus sentimientos que si no es hoy, ni mañana, tal vez, de tanto que los guarda, un día lo acaben por matar.
Y es que es irracional pequeño enamorado, que tengas tú la culpa y la pena de un amor que por intenso, fiel y dilatado no ha sabido abrir los ojos de aquella que no quiere ver. Y como dices, si de tantas malas que fuiste su compañía no ha sabido agradecerte no recibas tú castigo por creerte que con ella, tu vida iba ser mejor. Que en esta historia ciegos son dos, una por no mirar y otro por mirar ese pasado que si bien duele, lo bueno, es que volver, no puede.
Esta historia es la del joven que atado a su deseo de ser feliz se aferra a unos sueños que precisamente por no poder dormir no alcanza. Y es este joven quien creía que el amor se terminaba, y esta vez, parece que el amor que ha elegido para su fidelidad eterna no tiene sentido más que en su cabeza.
Y si, este joven no esta perdido todavía, pero cuando crees que solamente una mujer puede guiarte por los dificultosos caminos de la carne, por los complicados encuentros de placer y por las sendas peligrosas de la sociedad, no puede haber más final que aquel puñal envuelto en sangre y un corazón físicamente descrito.
En su lecho el joven dijo: "te amé toda la vida y aún tengo más ganas de sufrirte allá en la muerte. Siempre a tu espera. Tu poeta."

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