NDR

Ella es una chica sencilla, frágil, dura, como un cristal, semitransparente, deja pasar la luz pero protege de su exceso, es pura, es armonía, es agua, que fría o caliente limpia, arrasa con el temor y camufla tus lágrimas.
Tiene el alma más bonita que jamás he conocido, aunque también una de las más rotas.
Quizá por el tiempo que la falta para recomponerse o por exceso de trabajo, ya que pinta, canta, interpreta, escribe, compone, ayuda, piensa, ama, llora, ríe, ¡joder cómo sonríe!, y seguro que hasta baila. Es tan completa que me hace pensar que se puede lograr la perfección.
Pero es ella. 
La que tiene esas manos tan delicadas que no merecen tocar más que el aire, no se vayan a estropear. La que tiene esa mirada tan perdida, tan rápida, capaz de encontrarte y rescatarte, llevarte a su universo multicolor lleno de libertad y justicia. La que pinta en su piel señales de compromiso, igualdad y magia. La que hace de su garganta un arma para derribarnos a todos y quedar rendidos a sus pies. La que es tanto que no alcanzo a describirla.
Pero soy yo. 
El que se alegra al verla por los rincones, al oír su aguda vocecilla, al disfrutar de su madurez contenida en un cuerpo de realidad soñada. El que queda tan prendado que antes de imaginar a la mejor de las musas, la observa, pues la tiene delante, y para vuestra desgracia, que también es la mía, ella es ella, y yo soy yo.

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