El guardián de tus abrigos (más frío(s))

Fui tu perchero,
tu abrigo más humano,
tu beso más cálido,
tu recuerdo olvidado,
tu barco hundido,
tu tesoro enterrado,
tu cometa de esperanza
arrastrada por los vientos
    de otras calles,
tu náufrago,
tu herida preferida,
esa cicatriz,
que no termina
de cerrarse.
Tu nota al margen,
tu marcapáginas,
y esa página de tu diario
que nunca miras
por miedo a recordar
que también fui tu refugio
las tardes de adolescencia.
Fui tu amigo, tu marido,
tu capullo sincero
y tu enamorado marchito.
Fui el destello fugaz
de una vorágine de miedos
ahogados entre la sal
de aquel océano
que separó nuestra amistad.
Fui la despedida no emitida
de un final de temporada, alta,
de sensaciones pendientes.
Fui tu cofre de promesas
sin cruces, pistas ni ubicación.
Soy tu pirata cojo, tuerto
y con corazón amotinado.
Soy tu seguro de vida,
pues soy si eres conmigo.
Y tú eres mi falta, de palabras,
mi retraso, de atención
y mi toma, sin acción.

Te Quiero Laura M.F.C.

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