Tengo Ganas de Quererte

Tengo ganas de decirte lo que siento.
Decirte que te quiero,
decirte que no hay momentos
en que no piense en abrazarte.
Que no recuerde tu sonrisa,
o…   tus lágrimas.
Siento ganas de tomar tu mano,
de perderme entre tus cantos,
de encontrarme con tu mirada,
y quedarnos, eternamente,
protegidos el uno al otro.

Tengo ganas, de ti, obvio.
Si es que eres el angelito,
la diosa, la maravillosa
historia de un mito,
hecho sueño.
Si es que apostaría mi cerebro,
mi alma y hasta mi corazón,
si con ello,
frenase tus llantos.

Tengo miedo, otra vez,
a que esto no pueda ser,
y me tenga que joder,
con las desilusiones descubiertas,
y los sueños hechos pesadillas.
Te quiero, si, ¿Qué hay de malo?
¿Qué hay de raro?
¿Acaso el amor es prohibitivo?
¿Esta fragmentado, limitado,
atado con hilos, como tus brazos?

Tengo recuerdos suficientes
para vivir contigo bajo mis párpados,
para creer que mi abrigo
son tus brazos, consolándome,
para creer que este frío
son tus lloros, destrozándome,
para contener mis alaridos
y entristecidos versos de esperanza.
Para escribirte cartas, sin sello,
porque con ello,
me vacío del amor que te guardo,
y así,
de roto a roto,
descosido y...,
poquito a poco,
voy mermando estas ganas
de...      besarte.



Muchas veces el amor es dulce
como una bolsa de gominolas,
otras veces es salado
como un bote de galletitas,
otras, como en este caso,
es un amor encerrado
al que no se tiene acceso,
¡puta zociedad! ¡puta moral!
Pues esta navidad, esta vida,
esta llena de bombones, pero
¿Cual de estos sabrá a ti?
¿Cual de todos me abrazara como tú?
¿cual de todos me mirara
y hará que el mundo parezca pequeño?
¿Cual de todos me llenará?,
si, a mi, lo único que me llena
es verte sonreír.


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