Perdóneme

Perdóneme musa porque he pecado.
He imaginado que escribía versos en sus carnes,
que jugaba con mis falanges bajo su ombligo,
y besaba con mis labios, sus labios inexpertos y deseados.
Perdóneme porque he imaginado un acto bonito,
he construido en mi mente besos a su espalda,
caricias por sus brazos, y por sus… discretos.
He trazado planes contra su vientre,
y dispuesto sueños con sus glúteos.
He pecado de ilusionista.
He creído en lo increíble.
Y muero ahorcado por ello.
Perdóneme por mancillar su cuerpo
en esta pesadilla rebelde e incrédula,
por buscarle otro sentido al amor que guardo,
por evadirme de los miedos que dudan,
si lo escrito es temerario o impaciente.
Perdóneme por fallar, otra vez,
en este mundo tan irreal como vivo.
Por soñar, lo que vivir se escapa,
por ser idiota, y querer de más.
Pues no son si no poemas, acordes,
melodías y abrazos los que componen
esta amistad tan inmadura como uno mismo
y tan sabia como la luz que desprende su mirada.
Perdóneme musa porque he pecado.
He dejado a mis hormonas bobas
tomar el control de mis neuronas
que justo en ese momento,
te estaban echando de menos.

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