Eres mi mala

Qué mala, 
pero qué mala eras, 
eres, pues prometes 
sucesos que no quieres cumplir, 
me invitas a salir 
y me seduces con tratos, 
que son impactos, contra mi pecho, 
y sin derecho, te olvidas, 
y haces de mis ilusiones, aire. 
Un aire más sucio que el Madrid
que nos vio pasear de la mano. 
Te cuelas en mi vida 
más rápido que nosotros en la Renfe, 
me dices que me quieres, 
pero esta tan lejos tu boca, 
que parece que mientes, 
y que yo soy el idiota ciego que no lo ve. 
Te quiero, qué le voy a hacer. 
Es que me invade el recuerdo, 
de tenerte entre mis brazos, 
de alimentarme de tus labios, 
de entregarme a tu mirada, 
de ahogarme en el atlántico 
que nos separaba. 
Pero qué mala, 
nos prometimos cambiar el mundo, 
y en estos segundos, 
alimentando la distancia, 
has sustituido a mis ganas, 
de felicidad, 
por las de aquel otro. 
Pero qué tonto fui al creer en los cuentos, 
cuando no nos gustan las perdices. 
Pero qué poder este que tienes 
de sorprender a mi tristeza 
con tu regreso, 
de hacer de mis problemas, 
de mis complejos, 
motivo de carcajadas. 
Pero qué mala, 
y chantajista, 
la que me pide crema catalana 
y se olvida del color de la rosa, 
blanca, joder, blanca, 
como los vestidos de novia 
que diseñabas y me enviabas, 
aquellas tardes donde hacer poesía
era nuestra forma de seguir intactos. 
Donde pasear abrazados, 
y saludarnos de aquella forma
era romper con toda norma, 
sobre la amistad. 
Pero qué mala, 
tantos años 
y me sigues gustando tanto
como el primer día. 
Pese a todo lo que nos dimos, 
que recibimos, 
y todo el daño que nos hicimos, 
e hicieron, 
seguimos siendo amigos, 
pues el amor que nos tenemos, 
es el blindaje perfecto
para una amistad que ni el tiempo
ni sus contras, 
han podido penetrar. 
Eres mala, pero eres mi mala,
mi mala y de alguno más. 
Y te amo, 
como se ama al frío en verano, 
como se añora al calor en invierno, 
como se sufre una alergia en primavera, 
como caducan las flores de otoño. 
Pero qué demonios. 
Es que tú eres mi mejor estación
y el mejor recorrido de besos
que uno recuerda en sueños, 
porque el tren de nuestras bocas, 
hace tiempo que descarriló. 

Te quiero Laura.
Mi Poetisa.
Mi Musa. 



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