Sueños i realistas.

Voy a escribirte,
como si esto fuera un mail
que no voy a mandarte,
como si fuera un sueño
persiguiendo realidades.
Empiezo, no seré breve.
Quiero, escribir poesía
en tus escápulas,
quiero, contarte historias
desde el otro lado de la cama,
sin deshacer.
Quiero querer,
como nunca antes me han querido,
quiero ver crecer a tu mirada,
sin importarme nada
que esta llore o sonría,
porque me quedaré a admirarla
aunque ello me deje sin vida.
Quiero decirte que,
mis manos están muy frías,
y desean resguardarse entre tu pelo,
que mis sueños, faltos de realidad,
están sufriendo de insomnios
porque mi cerebro, no deja de pensar
en lo que podría, y no será.
Quiero hacer del verso
nuestro orgasmo compartido,
quiero tender calle a bajo
un teléfono de cordel y yogures
para que nunca dudes
en hablarme
sabiendo que mi oreja quedará
pegada al otro lado.
Quiero escribirte un sueño
que se haga realidad
para vencer a esa constante
que parece agarrarte por el cuello
y, no dejarte cantar
y salvarnos, con ello, la vida a todos.
Quiero ser ese Peter
que no sabe de besos,
ni de polvos mágicos,
para que nunca jamás
sea el lugar donde me enseñes
a vencer a los piratas
que me abordan las frases
que incluían las poesías
no aptas para mayores.
Quiero pintar en tu carita
sonrisas que no caduquen,
quiero volar en tus caricias,
y que en mi piel se junten
los miedos con las ganas
para que aprendan a organizarse.
Esta noche escribo a los heridos
de una batalla perdida.
Les curo de las heridas
y preparo para la guerra.
Les muestro la paz,
les enseño a respirar,
a dejar de pensar,
y a tocar el piano,
para acompañar mis poemas
en esta tregua
de lágrimas, desengañadas.
Quiero, ser feliz, hacerte feliz,
estrofa a abrazo, verso a beso,
poema a caricia, poesía, a bocajarro.
Quiero pintar en tu ombligo
todas las heridas que nos unen
para que todas las cicatrices
se localicen
en un mismo punto.
Escribo, el borrador de un libro,
sólo si pasas de escribir el prólogo
y llenas todos mis márgenes
con versos de esos, que te salen,
cuando estas en clase.
Escribo lo que disiento
porque tengo prohibido sentir,
porque los sueños
tienen límite de almohada,
porque la poesía acaba
donde cumplen los años.
Porque la justicia es mala,
y la gusta amedrentarnos.
Porque la puñetera edad
me esta matando, sin piedad.
3, 14 16 y 19
¿Quién se muere, de algo?
Que no puede llamarse amor
porque el amor no me cabe
en la tarta.
Y esta situación me harta.
Lo siento, escribí esta carta,
que nunca recibirás,
que jamás, escribiré,
que borraré, mañana,
cuando me abrace tu mirada
y no necesite argumentos
que expliquen porque elegí este poema
y porque no seré el segundo,
ni el último, ni el primer
terrible, de tu historia de amor, inacabada.
Quiero decir que tengo guardado un te quiero,
por si, llegado el momento,
te apetece hacer poesía
y recitarla, en cualquier calma,
de tu guerra a la mía.


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