Pesadilla deseada

Espero que sea la última pesadilla que protagonicen tus carnes pálidas llenas de terror, tristezas y lujurias ajenas a un corazón humano. Escribo porque se tiñeron mis ojos de incertidumbre, de imágenes incompletas y acciones pendientes, sin tramitar, en tu cuerpo.

Allí estaba mi cabeza jugando entre tus muslos simpáticos de elevado coste, con el movimiento de mi nuca que encuadraba la escena pude descifrar aquel acto de libertinaje y descubrir el juego de aquellas mis manos que, carentes de escrúpulo alguno abrían tus labios (menores) y dejaban paso libre a mi lengua que decidida e incomprensiblemente experta alimentaba sus ganas y despejaba sus dudas a lame(n)tadas húmedas y movimientos enloquecidos.
Después mis manos partieron rumbo a tus senos discretos y desnudos que empezaban a temblar, que desmantelaban mi pesadilla y despolarizaban mis neuronas, que atónitas, se protegieron devolviéndome a mi mundo consciente, casto y aburrido.

Y así es soñar con los ojos abiertos y tus piernas, cerradas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario