Necesitado Festinger

   Necesitado Festinger.
Soy yo otra vez.
Le vuelvo a escribir porque necesito comprender lo que está pasando ahora mismo en mi cabeza, me urge resolver esta pelea de emociones que se debate entre mis neuronas.

Volvía a casa de una intensa jornada de trabajo cuando he creído verla a lo lejos, no pude acercarme, una valla me lo impedía, el problema no es que en mi regreso estuviese pensando en volver, cruzar la jaula de mis miedos y gritarla “¡A ti qué pollas te pasan!”  No, lo que nos atañe es que ya en mi refugio, me he puesto a pensar en el pasado. En ese pasado en donde ella no estaba a la vista, en donde ella me confesaba conflictos con su almohada, esa almohada que pudo ser testigo del puñal que se me esta clavando entre escápulas, dejándome inmóvil.
El dolor se tiñe de historias de cama y faltas de asistencia, de encontronazos que guardan más que sudores. Ya no puedo pensar. La envidia insana y los celos que envuelven mis axones no les permite transmitir ningún mensaje que no tenga por destino mis receptores del dolor.

 Profesor Festinger, necesito que rebusque en mi mente y haga limpieza.
Yo no puedo, estoy demasiado ocupado buscando las necesitadas tiritas que taponen tanta herida.
Estoy, intentando, cicatrizar.

Pero entonces me pica, me rasco y me vuelvo a desangrar.

   Distraídamente, ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario