Hermanos

¿Que esperabas?
Si tu sonrisa es la dosis
de un adicto que pensaba
que habitar tu coxis
iba a solucionar sus ganas
tan curiosas de morir.
¿A que juegas?
Con esos ojos tan negros
que hoy celebro
que me dieran juerga
en las noches muertas
de aquel verano tan entero
que nos trajo diciembre
en pleno agosto.
¿Que querías?
Hacer conmigo en cada amanecer
que nos helaba los versos
y nos follaba con esos nervios
que nos bombardeaban el día
y hacían de la noche nuestra
muestra de rebeldía contra el mundo
secuestrado, roto y entrenado
para odiarnos,
para perdernos junto a los aviones
e infectarnos junto con los curas,
y es que me incubas,
todas las frases
y haces
de ellas
un placer
nevado.
¿Que pensabas?
Si tras de tu voz
puedo oír hasta el color
que irradia tu boca,
tus labios.
¿Que esperabas?
Que me quedara soñando
ahora que no gozamos de insomnios.
Que me esperara sentado
hasta que hiciese de mi asiento un favorito.
Que me quedase en paz
pudiendo vivir tu guerra.
Que me vacunara
pudiendo morir de ti.
Me quedaré creyendo que te quiero
para escribir todos los trocitos,
los restos, de aquellos nuestros disparos,
porque fuimos nuestros,
no nosotros,
los que empezamos
a (ll)amarnos como hermanos.
Y es que espero,
a ti   de ti   por ti
que me bajaste el cielo
mientras te subía el infierno
y ahora somos eternos
íncubos ángeles revertidos
por nuestra manía tan loca
de escribir sobre las horas
pocas, en que no estamos durmiendo.
¿Que creías?
Que escapar de mi era fácil.
Improbable, impasible.
Porque yo te amo
y tú me quieres,
y ninguno dejamos de escribir.
¿Que buscas?
En mi, que soy poeta
de versos tristes
y vidas grises
a las que de otra a otra
voy pintando de colores beis.
Y no esperes, amor,
una nueva estrofa con tus risas,
porque no me cabe en la poesía,
ni desees un nuevo sueño pues la noche
me ha nombrado juez de pesadillas.
No querida, solo piensa,
que he sido el más malo de tus resúmenes,
el peor lema de tus protestas
y una molestia
tras un amanecer indescriptible,
pues aun no hemos inventado palabras que lo describan
ni artefactos que lo contengan.
Si, mi amada, ríeme,
tú que nunca lloras,
quiéreme,
ahora que duermes sola,
y bésame
cuando no te quede otra
forma de cortar la cuerda de mi locura.
¿Que esperabas?
Una muestra de esperanza
anclada a tu clavícula,
tan rota como mi alma,
Una mirada elíptica
alrededor de tu boca,
o una caricia implícita
a este sentimiento que me calma.
Yo es que para hablar de amor,
no miro dentro de mi,
miro tus fotos,
entonces me vienen las vocales
y te beso,
pero no en la boca,
eso cualquiera lo hace,
sino en el folio en blanco,
y eso es algo
que pocos pueden
hacer mejor que yo.
Que tú ya sabes
cuales son mis cualidades
y cómo se tienen los orgasmos,
cuando yo pongo los versos
y tú das voz a mis palabras.

Continuará...

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