Sueño de papel

Me enamoré de tus sueños
y posteriormente caí, preso,
del brillo de tus ojos,
de tus labios, tan finos,
de tus versos, divinos,
de tu arte, gozoso.
Como vasallo me perdí,
en tu amor cortes,
en tu carita feliz,
en tu narrativa,
en el tono de tu canto
en el encanto que brilla
de tu rostro y es el manto
que arropa mis estrofas
y calma mis pupilas
en el breve rato
en que agradezco tu ser.
Ese mágico placer
que se siente al ver
tu sonrisa rasgar mi pecho,
tus ojos borrar mi miedo,
tu boca callar mi sed,
tu tinta sobre el papel.
¿Qué hay tras ese lienzo?
Que dibuja exquisitos sucesos
de amor fugaz, tras esa vida
que canta tan afinado
como la mejor de las sirenas
que dejan encantado
y loco a los navegantes
del mar de la desidia.
Deja que las estrellas
que compiten con tu mirada
nos guíen a rumbo perdido
por las huellas que los poetas
hayan dejado para unirnos
en una intensa batalla
de rimas entrecortadas
y misterios compartidos
entre tus textos y mi calma.
Entre tu alma irrealista,
y mis temores prohibidos.
Escribámonos como niños,
que publican una revista,
por primera vez.

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