Para ti, pequeña.

Estar dividido,
no hallar sentido
a la vida
que guarda
un camino
que esquiva
la línea recta.

Encontrarse confuso,
enamorarse iluso
buscando la esperanza
en esos músculos
ajenos a tu ignorancia.

Perder la razón,
ahogarse en el vacío
que deja tu ausencia
y colmar al corazón
con esta herencia,
unos labios que no son míos
y un cuerpo que trae calor.

Dudar entre la muerte
o la vida, sin tu suerte.

Mostrarse fuerte
y débil, sin amor.

Tentar al pasado
para robarte,
y catarte,
como un condenado
aferrándose
a su último pecado.

Rogar al olvido
para evadir así
aquello vivido
lejos de ti.

Llenar un par de versos,
leerlos con la voz quebrada,
dejarse los huesos
en esta guerra desnivelada
entre tu vida y mi alma,
y en esta velada,
pensar en que mañana
tengo otros dos besos
perdidos en esta nada.

Hacer del amor poesía,
pues ante esta vida,
injusta y desestimada,
ya no quedan hadas
que con polvos y magias
nos devuelvan la alegría,
y quiebren así la falta,
las dudas, y las palabras.

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