(So)bruto

De sus alfileres, temo,
por sus focos, desperezco,
su luz, lo que más deseo,
de su alma inocente, huyo.
Cuando la veo destruyo
de mis huesos todo resto,
en mis ojos aquel gesto
apabullante y confuso.
Es por ella este soneto,
y todos estos versos son
un mero rastro de amor
inabordable y secreto.
No es la rima lo que busco
ni un lenguaje complicado,
es componer de este jugo
algo sencillo y calmado.

De su voz caya mi boca,
con su luz me apaga el alma,
de su cuerpo tan serenas
emergen grandes palabras.

Tan presente la locura
secuaz y desgarradora,
de temerosa figura
goza esta humilde señora.

Y tras su espalda escondido,
agoniza aquel que escribe
de amor y desesperanza
como cualquier otro crimen.

Pues en su boca un fuego,
en su mirada delirio,
en mi cabeza miedos
que no tran si no castigo.

Y de esta joven escribo
todo lo que yo siento,
pues en palabras yo dejo
aqueste mi testamiento.

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