Recuerdos

En este momento sólo
recuerdo lo vivido,
recuerdo aquella vez
que mis ojos te secuestraron
para jamás liberarte,
recuerdo aquel instante
en que tus ojos me miraron
dándome el alivio
y dejando todo impávido,
recuerdo que abrazabas
a aquel chiquillo
y me abrasabas
estando tan distante,
recuerdo tu boca dar un trago
a esa lata de cerveza verde
y preguntar por una papelera
para tirarla por si yo era de esos
que no ensucian los parques.
Recuerdo que preguntaste por mi casa,
con la escusa de estar más cómodos,
y me pediste ese vaso de agua,
al que di el último sorbo.
Recuerdo que me prometiste,
consejo eterno y amistad suprema,
y que por mis venas
corría la sangre al despiste
cuando hablábamos de amor
y yo no paraba de mirar tu pecho
intentando desnudarlo con la mirada.
Recuerdo ver como huiste,
dejando una huella en esa cámara,
dejando aquella firma en la pizarra,
y un recuerdo que no finge
esta mente enamorada.

Recuerdo esas palabras en la puerta de tu clase,
esa frase antes de marchar al aseo,
cuando dejaba a mi miedo
que de mi cuerpo el control tomase.

Recuerdo esa llamada en pleno rastro,
y tú con las maletas a medio hacer,
que no pudiste por tanto ver
a mi pequeña alma por un rato.
Recuerdo esa otra vez que quedamos,
para compartir secretos
y quedar desvergonzados,
recuerdo que no fui valiente
y te dejé con la cuerda a medio lazo.
Recuerdo ver como mi vida,
se te abrazaba al cuello
y dibujabais en el suelo,
y en mis ojos un recuerdo
hermoso, dulce, grato y mágico.
Recuerdo como lloraba,
y me mordía el brazo
mientras te alejabas
y nos dejabas a los dos
estáticos e impotentes,
recuerdo verte
sonreír a mi lado,
en ese autorretrato
que casi pierdo
por ser tan malo
en esto de gritar amor
y protegerlo tanto
que de tanto miedo
al final se autoconsume
y yo sin oxígeno quedo.

Recuerdo intentarlo,
en ese paseo a casa aquella noche,
en ese camino trágico y largo,
del que escribí un resumen
y me quedé soñando,
el beso de despedida.

Recuerdo otro paseo amargo,
por esa calle estrecha,
y este símil tan falso,
con tu coraza abierta
tu sonrisa puesta
y mis intentos vagos,
junto a tu reclamación de historia,
el dinosaurio manco
que no alcanza a masturbarse,
y ese paquete de tabaco vacío
que me hizo perder un beso.

Recuerdo aquel descenso,
aquel caminar tan rancio,
aquellos verbos tan planos,
y esos nervios por recuperar el trato
con ese niñato necio
que te saco las sonrisas que yo no pude
y caló más profundo que aquel abrazo
que me dejaste robarte
antes de marcharte.

Recuerdo cada momento contigo
porque soy de esos amigos
que tienen más memoria que argumentos,
que ganan más en verso que en disfraces,
que quieren más por dentro
y aman en silencio
tragándose el dolor
y vaciando el pecho de imposibles.
Recuerdo que renuncié a los sueños,
porque no encajabas en mi cama,
y que miraba al suelo
por ahuyentar esas ganas.

Recuerdo que hoy recuerdo,
porque te he escrito y me has escrito,
y ha sido como querernos,
y enviar al amor al cementerio,
pues con esto,
yo me doy por satisfecho.

Recuerdo que quererte ha sido eso
que te deja los ojos inundados,
el pecho lapidado y lleno de metralla,
la boca seca y los labios rajados,
las manos frías y el cuerpo ardiendo,
y que salir corriendo a buscarte
ha sido duro y aun estas distante,
pero si algún día en algún momento
llego si quiera a alcanzarte la mano
pienso quedarme con todo el brazo,
y no lo iré buscando,
pero si estas dispuesta a llamarme,
ponte las gafas
no vayas a perder esa llamada
y culpar a tu miopía
de no haber visto al amor
llegar tan tarde.

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