PACFGS

Tic tac tic tac, ni siquiera suena el segundero del reloj, pero me imagino un sonido tétrico, incipiente, doloroso, agudo, burlesco e irónico, y así repaso el Barroco mientras camino. Mientras camino noto como mi pecho se encoge, apenas me cabe el corazón, me cuesta respirar, el aire pesa, es más denso, me empieza a incomodar el andar, noto a mi rodilla derecha cansada, como si faltara sangre, oxígeno o sobrara el miedo que tengo mientras bajo aquellas escaleras y saco ese costoso billete a las profundidades de mi suerte, tan mala como los muelles de ese tren que rebota en su camino, efímero, y hace revolverse aún más a mis nervios.
Salgo por el número 13, creyendo que me traerá suerte, al igual que llevo ese bolígrafo de Barclays por si su tinta se sabe las respuestas y me ayuda al menos con este reto.
Camino, pensando, mientras el viento agita mi cabello y aquella empinada cuesta fortalece mis gemelos. Tengo el alma materializada en los glúteos de esa chica que acaba de pasar. Y espero avanzar el tiempo mientras la multitud me aterra y sus jóvenes me atraen y el miedo se marcha a casa,  ese refugio contra la vida que pasa y no se para a saludar.

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