IIX

Muchas gracias por este amor
tan profundo que hasta duele,
mucha gracia esa de fingir
que mi atención no mereces.

Marcha lejos de mi herido
corazón resquebrajado
roto en más de mil trocitos
y quédate en el pasado.

Escribe de vez en cuando,
cüando te queden ratos,
yo quemaré tus palabras
con aquel alcohol tan caro.

Manda a parir al demonio,
vente a llorar a mi lado,
sequémonos los errores
de este rastro envenenado.

Juega con tus cabellos y
con todos aquellos tragos,
rasga mi caparazón y
haz que me salga barato.

Invita a mi lujuria e
incita a brillar al descaro,
entréname para la guerra,
libera a aquel mi pasado.

Déjame aprovechar de tu
experiencia y en bárbaro
convierte a este lazarillo
en el mejor de los amos.

Haz que de amor se descubran
todos aquellos temores,
no niegues a quien la busca
cura para estos dolores.

Somos amigos entonces,
no me quites este gozar,
dejo claro que quererte
era dotar al verbo amar

de tumores y veladas
con la mudanza cargada
y la locura dispuesta
y muy mal empaquetada.

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