Tú otra vez

Úsame una vez, no dos
ni tres, ni cuatro, ni más
de las veces que me dejas
sin darme un beso a bocajarro.

Contesta mi whatsapp
y déjate ver por la calle,
impide que me raye
cuando te quiero y no estas.

Grita mi nombre al pasar
por mi ventana, y por mi barrio
deja pintadas de amor
para evitar que la desazón
me envíe al otro.

Óyeme mujer que no te quiero
hacer más que poemas
y llenarte la piel de letras
inyectadas de ese veneno
que segrego poco a poco
por cada una de las fiestas
en tu cama, sin invitación.

Quiéreme, ¡joder! Que soy yo,
aquel que se comporta
como un puto idiota
cuando tu boca emana calor
y yo me muero de todo lo frío
que soy cuando te miro
y me enervo, y quedo quieto.
Y sólo somos dos amigos
que de vez en cuando quieres
que se vean para saciar
unos cuantos sonetos
que igual se quedan pequeños
porque yo soy demasiado grande
para ser tratado como un necio
bajo un amor tan escueto.

Déjame, déjate de jugar
con nosotros, que sólo nos haces
daño, y te complaces
con estrenar un par de rimas
que intentan hacer las paces
con aquel disfraz
de desastres
que llevamos puesto encima
de estas vidas, insaciables.

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