Memoria Histórica

Hoy quedé contigo querida, o más bien te quedaste tú conmigo pues no apareciste. 
Me partiste el alma, pero claro, te da igual mientras sigas teniendo varias de las que alimentarte. 
Recorrí ciudades enteras haciendo tiempo, como un ave que sobrevuela un mar esperando que salte un pez para abalanzarse, y comérselo. Como un león, acechando a una manada de cebras, hasta que una de ellas se separa y se apodera de su vida, desangrando al animal poco a poco hasta que sus ojos pierden la luz. Como una hiena que va después a aprovecharse de los restos. 
Como yo, que reciclo tu dolor para hacer versos que me llenen la vida que me vas quitando. 

Hoy quedé contigo después de mi ración semanal de literatura, y a estas alturas debí haber visto venir el frío. Venir tu corazón de hielo. Venir a casa, ya que contigo tengo más probabilidades de acabar en la mendicidad que en la poesía, y querida, si es por tus besos poca lírica podría albergar este texto. 


¡Te Quiero!
Te dije. 
¡Hazme tuyo!
Te rogué. 
Y me hiciste mierda.  

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