¿El amor? Locura todo.

He de dejarte atrás
querida locura.

He de dejarte marchar
para no perderme en tus manías,
ni encerrarme en la desidia
de unos labios profanos,
una piel cruda,
y unos ojos que aunque hermosos
han de seguir despistándose.

He de dejarte partir
maldita locura.
Para rebatir mi pena
y abandonar los poemas
no escritos
que sólo me suenan a ti.

He de olvidarte
dichosa musa.
Y dejarte
donde no me puedas conquistar
con tus falsos placeres,
con tus argumentos ingrávidos
y tus agravios
faltos de nitidez,
discreción
y sentido.

Hemos de encontrar la cura
para esta enfermedad
de la que tomo parte.

He de debatir la penitencia
para esta sentencia
que yo mismo aplico
a un corazón vil
con más de mil
versos de inocencia
muda
y necedad
astuta.

Y encontrar en la musa más puta
nuevas formas de escribir
sobre el amor
que he dejado perderse
en semejantes tesoros
malditos.

No me perdones si quiera
bendita víctima.
Hoy te dejo hundida en la mar
para mañana verte
en playas
donde su calma
haga virar tu dulzura.
Allá donde no pueda nadar,
allí donde mis mensajes embotellados
se pierdan en otros males.

He de perderte
donde quererte
no este sobrevalorado.

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