XI (Metáforas)

Hoy no vengo a hacer poesía. He dejado los sueños para otra noche y voy a hablar de realidad.
Estoy para contar la sensación que te deja los estómagos doblados, la razón perdida, y los puñales en la mano.
Tengo esta noche para contarlo, buscar las palabras con que relatar una realidad visible, horrible para quienes sufrís de este pecado emprosado en esta justicia poética.

Un ave se dejó caer para picarme, los ojos, y hacer de mi mirada un arma cargada de odio, un tedio, un rechazo que convertía cada lazo de amor en una soga de la cual fui su verdugo tantas veces que ni recuerdo.
No soy más buitre de lo que vosotros sois, ni más astuto que el más adultero de todos los que guardan un arsenal de celos en la mesita de noche, la misma donde dejaron un sobre lleno de hematomas con que pagar a todas aquellas cuyo único delito fue fallar con quien iba a hacer de ellas una vaina donde guardar su espada unos minutos de cobardía.
Sacad vuestras hachas a la calle, y vuestras antorchas en esta caza de brujas sin sombrero, pero con polvos trágicos.
Arramplad con todo aquel que no entienda vuestro quejar y dejad sus sueños como señuelo para el próximo que se atreva a odiaros.
Nombraros justicieros y poneros los celos por capa y las envidias por capucha, afilad la guadaña de falsos engaños y bordad vuestro log(r)o con la pereza que os da salir de la desilusión de la que solo vosotros sois culpables.
Jugad con otros como no supisteis jugar con vosotros mismos y perded todas las fichas de este puzzle sin esquinas ni dibujos.
Coged un lazo y esperad en mi regazo un llanto seco, mudo, y apretad el nudo, hacedme un hueco, y cosédme un velo envuelto en penas a las venas, y cuando me llegue al corazón, en él escribiré un poema con la razón que me ha llevado a este suicidio, por el vicio, de menospreciarme y arrinconarme en la sombra que otros me dejaron con cada libro que no escribí, porque me faltaron ganas de explorar un universo fuera de mi puto ombligo.
Amigo, se más justo, mírate al espejo y pégate contigo mismo, recoge algún trocito y rájate la piel, ya que no supiste ponerte la de aquel otro.


Este capítulo es pura mierda, pero ya que sois coprófagos me apetecía haceros un regalo anticipado.

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