Pedido de Extinción

Me pesan los años
que me alejan
de su atardecer,
se me inunda el pecho,
ando erguido,
cabizbajo,
como si la tierra me llamara,
como si el infierno
reclamara mi presencia
tras mis pensamientos impuros
pensando en su faz angelical.
Me se pierden los cabellos
a distancia de los suyos,
y se secan mis labios
por el frío
de tenerla tan perdida.
Y mi corazón se hiela
como ahí fuera
en la calle
donde la tengo
encontrada
por casualidad
-o por destino-.

Me quiebran los análisis
de mor(t)alidad.

Me roza el viento para
meteorizar mi piel
y hacer grietas en el cráneo
por donde huyan mis neuronas
más pedofilicas.
Me pienso a su lado
y solo recuerdo mis cayados
labios
cerrados
en esta verdad que une mis versos
e imagina un sufrir
tras unos besos
en pedido de extinción.

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