Línea Verde

Hoy es una de esas noches donde desearía poder revertir el tiempo, poder coger el tren de vuelta hasta volver a estar postrado frente a ti.
En aquella vez, en aquel metro de Madrid en el que nos descubrimos.
Cuando yo te miraba, observando cada detalle. El color de tu piel, la fuerza de tus piernas, el impacto de tu mirada, la protección de tu pelo, la atracción de tus labios.
Cuando tú me mirabas y hacías de tus dedos una bienvenida que tuve miedo de aceptar, cuando peinabas tu flequillo y con la cabeza baja alzabas los ojos para decirme: “Estoy aquí, esperando que recojas mi temor y me llenes de amor la boca”
Y yo tan idiota te miraba, con ganas de ir pero con miedo del silencio.
De no saber que decir, de no saber cómo besarte, de pensar, cómo haría para convencerte en dos paradas de algo que ni yo mismo tenía claro.
Te dejé marchar, me bajé en aquella estación de la linea verde sabiendo que verde no estaba la linea, estaba yo.        Y lo sigo estando.
Y sigo buscando ese tren que me devuelva a ti, que me miraste como nunca otra me miró desde hace ya mucho tiempo.
Me invitaste a ti, y yo no supe llegar, no supe como cruzar los apenas dos pasos que separaban nuestros cuerpos.
No hallaba la manera de quitarte los auriculares para decirte que me moría por conocerte, éllos tienen la culpa, y no que yo no sepa besar.
Y es que no quería hacer de ese momento tan dulce, un recuerdo agrío en tu memoria.
Prefiero que el momento nos de pena, en lugar de asco.
Que con dármelo yo sólo ya es bastante.
¡Te Quiero! Pensé gritar mientras el túnel te apartaba de mi vista,  de mi vida,
y te acercaba a mis versos más tristes esta noche.

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