Tras tu historia.

Me quedé con el peor beso
Con la última caricia,
Con su saliva en mi cuello
Y perdí las manos que me abrazaban el pecho.
Buscaba esa sonrisa oculta en pinta labios
La última vez que me dijeron te quiero
El primer de mis extractos
Sangrientos entre sus piernas.
Guardé en aquella cajita negra
Veinte poemas y cuatro cartas de amor
Y encerré sus insultos y manías
En el costurero
Con todos sus líos, sus hilos y agujas
Infectadas de veneno.
Conté todas las noches
Lejos de los portales
Que no saben de ruido
Que no entienden de amor
Que apagaron la luz
Cuando decidió besarme
Y yo no estuve atento
A su implosión hormonal.
Normal, con tanta duda
Con tantas deudas,
Y un pedazo de boca
Cuidando del asfalto.
Inventé sus caderas en cada sueño
Siendo yo el dueño
De mis orgasmos.
Luché sin derrotar a mis delirios
Y lloran mis ojos la ausencia
De aquel niño que la enseño sus piernas desprestigiadas.
Y por todo eso
Naufragué en los inviernos más cálidos
En los veranos más fríos
En los otoños con flores
Y las primaveras sin alergias
Entre los inhaladores sin asma
los extintores sin fuego
las vacunas sin anticuerpos
y los esclavos sin amo.
En la isla irracional
de los números complejos
y las personas sencillas,
tan bien acompañado
de esta compasa entre lo humano y lo correcto.
Con nada
que perder
Pero con todo
lo que tengo
y tengo todo lo que necesito.
Mis cuatro verbos
mis diez dedos
y un computador
que me canta, me gime y se apaga
cuando le da la gana.
Cuando más lo necesito,
por eso me siento como en casa.

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