VII (Metáforas)

Hoy es el único día que me he visto capaz de follarte, he sentido que un pedazo de ti se me rendía y me invitaba a probarte. Quizás deba de revisar mis sentidos y calmar mis erecciones.
Quizás deba volar a tu boca y preguntar a tu lengua como de profundo quiere que se adentre la mía.
Dejé de escribir poesía porque todos mis versos eran metáfora y en prosa no se como decirte que tu piel se me hace corta para tanto lo que te quiero.
 
Y hoy me he convertido en capullo, sin regar, como cada día que no recibo tu luz para hacer mi fotosíntesis, a ver cuando decides plantarme entre tus muslos y regarme, que esto de florecer lejos de tu cuerpo no me deja más que flores secas, y sabanas oliendo a ausencia.
Y es que serte perenne ya no compensa. Me van a caducar las hojas si no vienes a cantarme, y se me van a perder las raíces tan adentro que cuando quieras trasplantarme no habrá forma de librarme de los miedos de los que me nutro.
Tengo millones de estrellas que me dan luz en tus noches y me conservan intacto para ti, pero algún día se cansaran de regarme y me pudriré mustio y seco y no habrá árbol que te llene de sombra cuando otro te este quemando. Asique come de mis frutos el manjar de mis jugos y hazme zumo entre tus piernas, o junto a ellas, no vayamos a polinizar un ecosistema que nos extinga.
 
Date prisa, que en invierno me congelo y bastante frío soy como para que tus abrazos se llenen de hielo. Yo solo quiero que la sabia de mis hojas, provenga de ti, que estas como una regadera.

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