La Poesía

La poesía es paz
En tiempos de guerra,
Es tocar tu piel
Cuando me provoca,
Descubrir en cada verso
Nuevas ganas de besarte,
Y rimar en una estrofa
Todo el amor desperdiciado.
La poesía es más que su lirica,
más que una rima,
más que un soneto.
Es amor y son lagrimas,
es esperanza y es tragedia,
es realidad, sentimiento,
es la estela inalcanzable
de la luz de una mirada.
Es la orilla del mar,
los veleros del puerto,
las calles de aquel pueblo
cubierto de cólera.
La poesía es tregua,
es valentía, es coraje,
es el vendaje de mil heridas
y la sangre que perdimos
por amor y por desidia.
Es natural, inherente,
es magia, es misterio,
Un todo insuperable
que no tiene ni maestro
ni ciencia que la guarde.
La poesía es aire,
es brisa, irremplazable,
Es la tormenta que nos cala
nos ahoga nos empapa
nos sumerge tan adentro,
y florece
en cada uno de nuestros sueños.
La poesía es muchas cosas,
es música, es drama
es suspense, es intriga,
es sexo -seguro-,
es libertad y te condena
al verso adyacente,
es prudencia, son verbos
en presente
pasado y futuro.
Y es también el fruto
robado de un hecho.
La poesía es indescriptible
seducible, intangible,
impredecible, i-real
-o ideal-
para soñar despierto
o vivir en verso,
la poesía es maravillosa,
un beso en prosa
a una boca de palabras
y a una lengua de rimas,
o sin ellas, sin saliva.
Esto es la poesía,
esto y todo aquello
que nos tirita la piel,
que nos arropa y nos abraza
que nos caza, nos atrapa, nos acoge
y nos recoge las penas
de las venas
para escribir con sangre
lo que a nadie
se le ocurrió gritar.

Escribir poesía
es, junto con toda tú,
un estallido de vida.

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