Juego a fuego.

Tan frágil.
Es una llama
Venciendo al viento,
Un fuego eterno
Que no consume
Mas oxígeno que el mío
Cuando miro
Sus ojos negros.
Es tenue, fugaz,
Y me envilece
Con su presencia,
Es mera y sencilla,
Es suya, muy suya,
Lo es tanto que sus miradas
Han logrado hacerme suyo,
Han encontrado la forma
La fórmula, la técnica,
La fuerza, la concordia,
La custodia de mis normas
Seguidas hasta ahora.
Tan fácil.
Es el impulso que no emito
La penitencia que evito
Es ella y es perfecta
Es una flecha directa
A mi moral.
Es un fuego
Que quema
Fuera del juego.
Es alguacil
de mis locuras.
Un enigma filosófico
Es Hades, diabólico,
de cabellos rojos
y piel de nube.
Sus brazos son los arcos
y su voz tensa la cuerda
que me dispara al alma.
Es el amanecer de mi sonrisa
frío, y bello
hermoso y pleno.
Es el calor de un invierno
(des)provisto de malezas
y repleto de carencias.
Es suya, y es todo,
lo que tengo prohibido.
Es el hada de mi castigo
y es también el milagro
y la razón
que alegra mis mañanas
con un verso.
Pues ella, como todas,
es poesía.
Pues nena, como otras,
eres delito.
Eres delirio.

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