IV (Metáforas)

He vuelto de Júpiter, no le ha sentado bien que le robase una Luna para ti, le explicado mis motivos y me ha dicho que el amor no era escusa. Me he peleado con él y le he ganado, era un duelo intelectual, le enseñé tu foto y le pregunté si había visto algo tan bonito en toda la galaxia y no me supo dar respuesta, creo que por un momento dejó de girar, eres tú, que paralizas el universo.
O quizás sea yo, que llevo tantas noches sin dormir que ya no se que es realidad y que es sueño, solo se que al volver tú ya no estabas, y quizás es que ya he conseguido dormir y estoy sufriendo una pesadilla, o eso quiero creer. Pues si no será que he estado soñando todo este tiempo, y esta es la realidad, sin ti.

¿Tú crees? No, no puede ser verdad
Aun quedan restos de tu lluvia en la cama, y olor a sudor, y a hombre.
No oler tu perfume es lo que más me preocupa, pero después de tanta guerra es normal que hayamos destrozado ese aroma.
Sea como sea vuelve, que tengo la Luna atada con un lazo para que no se me pierda.

Para que no se escape, contigo, sin mi. A cualquier parte que no sea tu cama o la mía.

Tengo miedo, de volver a cualquier rincón donde hayamos estado antes y que tú ya no estés, o peor, que estés con otro.

Siento pavor a que esta pesadilla sea verdad, y que todos nuestros disparos hayan sido sueños, y que la humedad de mi cama sea mi sudor ante tu ausencia, que me da fiebre no abrazarte, no tener tus labios ni beber de tu boca, ni comer de ti, ni comerte, hace cuatro noches que no me ahogas entre tus muslos, que no buceo, que no llueve, y no se si será que es verano, pero mi lengua se esta agrietando, mis labios se han rajado, y el cacao, lo tengo en la cabeza.

Vuelve, ya no puedo devolver la Luna, y se me hace demasiado grande sin ti.



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