XIX

Y en la discutible sentencia de mis pensamientos abarca la duda por buscar demasiado y reprimir tan poco.
En el mismo momento en el que evoco un amor casto, una oportunidad basta, un locuerda.
Observo la imperceptible huella del pecado.

Es momento de llorar,
de perderse en una lágrima,
de ahogarse en el llanto,
atragantarse con el suspiro seco
de una vida equivocada.
De sangrar,
Perderse en la rutina,
Tocarse hasta desfallecer, herido
Por miedos que llegaron
a una mente abandonada.
Es tiempo de alzarse y gritar,
Gemir, gozar, sudar, quererse,
Amarte y dañar mi integridad,
Quejarse, odiarse, perderse,
Es momento de morir en paz,
Es el día más largo de una vida
Tan real, tan falsa, tan humana.