Sigue sumando

Y es por eso que,
vivo enamorado de imposibles
Atado al desconcierto de unos labios
dulces, salados, ácidos, tangibles
en estos sueños de los que tanto hablo
en estas noches que me desvistes
el alma, la mente y en un suspiro
conviertes este ardor en fragor
en nubes
de algodón, de despistes
y me subes, y vuelo
y se me apaga este dolor
y llueve, y me desvelo
en mi almohada triste
húmeda, sudada, hundida
por que ya no escribes
porque ya no cuento
las verdades que me escondo
los deseos, los ruegos
que no revelo
por miedo a perder
a que no vuelvas
y me duela otra vez
el corazón
que me ha robado
tu existencia.