Trasegandome.

Ese movimiento de cadera rompedor
Que dilata el tiempo
Y se asemeja al movimiento tenue
Y arrebatador de un pene.
Preso en un tejano estrecho, que al izquierdo
Carga toda llama, toda casta
Mecha de una guerra impávida
Leña de hoguera en la distancia
¡Grita basta! El eco resquebrajador
De un pantalón sobre una piel de escarcha
Camina vivaracha una mujer hermosa
Que otra cosa no hay mejor que sus nalgas
Y dichosa mueve entre desaires la mirada
De aquel viudo que reclama
Una caricia, una tregua, la esperanza
Piel de esparto anda ya harto
De sonrisas falsas, de desastres
Pretende desfogarse en el ocaso
De un alba menos sucia que sus manos
En fiel redil, cubil, senil con su candil lleno de llanto
Enjambre de alusiones desmedidas
Buscando sin cesar entre vaginas
Una acorde, una vacia
Para esta su despedida

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