XVII

Parece que con la navidad llegó no solo el frio si no también las ganas de dejar de respirar. Ningún abrigo puede darme el calor que me daban aquellos besos, ningún abrazo frena el bao que sale de mi boca abandonada.
Se fueron las ganas de sonreír con las hojas de los arboles calló mi autoestima marchitando el resto de mi ser.
Que soy yo sin ti. Que es alguien sin nadie.
 
El árbol no tiene ramas para colgar regalos, las talaron por miedo a que me colgara yo.